Un pedo propio, el único por el cual meterías la nariz bajo las sábanas hasta rozar la asfixia. Un pedo propio tiene todos los colores, todos los sonidos, todas las texturas. No pide permiso, avanza arrollador, no mira hacia atrás y lo que es más importante: libera.
2 comentarios:
Quería dejar un comentario sobre el vídeo que habías colgado pero ya lo has quitado.
Otra vez será.
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